miércoles, 29 de septiembre de 2021

Alcohólica o alcoholismo


 Buena etapa

Para empezar a escribir sobre este punto, debo recordar muchos años atrás, tal vez más de 20 años. Hoy tengo aproximadamente 16 años y medio sin probar el alcohol, en ninguna de sus formas, ni en caramelos.

Pero antes, era otra historia. 

Puedo empezar a decir que de niña adolescente me agradaba tomar aguardiente colombiano, luego vino y no sé cuántas cosas más, pasó la adolescencia y en la juventud ya las cosas cambian, tragos dizque sociales.

Pero de sociales se convirtieron sin pensarlo en la pesadilla de muchos años. Lo hacía por inexperta, por ignorante, por estar a la moda y estar dentro del mismo grupo social de todas las personas que me rondaban; la cabeza me daba vueltas y mi cuerpo sentía calor, euforia, alegría.

Luego con el tiempo, fue un antidepresivo muy bueno, bajar la santa maría de mi negocio y tomar diariamente 4 cervezas diarias era una forma de vida muy agradable, probé todas las cervezas del momento; empieza la era del chat, internet y la cerveza mi gran escape diario, divino, con sentido de irresponsabilidad con ética, ya que cumplía a cabalidad con todos mis deberes. ¿Pero y mi vida?

Me fui apagando, ya los fines de semana no cocinaba nada (era excelente cocinera), sino había cerveza fría en la nevera, sino tenía dinero, le pedía fiado al portugués, gran persona, él y su esposa. 

Mi consumo diario eran 4 a 6 cervezas, dormía exquisito, los fines de semana ni las contaba, me tomaba las que me mandaban directo a la cama, en estado de borrachera. Era una piltrafa, mi hija me decía: borracha, y pare de contar, mi hijo de alguna manera sentía vergüenza, aunque nunca me lo demostró, pero les afectó. MI vida matrimonial se acabó por completo, porque simplemente, yo cambié el sexo por el alcohol, así como lo escribo.

El sexo pasó a un segundo plano, no me interesaba ni lo disfruté nunca, creo que de ese tema tendré que hablar después. Mis metas profesionales fueron tomando mayor empuje crecí, eliminé los fantasmas de no poder haber culminado mis estudios en mi país nativo, y lo logré en Venezuela, fui excelente estudiante, una de las primeras de mi clase, claro siempre me acompañaba la cerveza. 

Ahorros, trabajos estables, pocos, trabajaba por mi cuenta y me alcanzaba el dinero para todo, con limitaciones, pero lograba cosas positivas. Logré que mis hijos tuvieran sus estudios profesionales, bellos los dos.

Muy después, cuando descubrí que la cerveza había destrozado mi relación familiar, entendí el fondo, y empezó la dura batalla por reconstruir mi vida sin alcohol, gracias a Nekane, una gran chica que aún está presente en mi virtualidad.

Testimonio de vida, sí, profundidad de cómo llegué a ese estado, es similar a todos los estados que escriben las personas, con variantes por supuesto.

¿Hice bien??, hice mal?, no lo sé ni lo cuestiono, ya no. Lo que se, es que no tengo complejos de culpas y hoy me siento bien, tranquila y libre del alcohol.

Lo que, si quedo demostrado, es que yo no era alcohólica, simplemente la reacción que me daba tomar fluoxetina y en la noche la cerveza me convertía en la borracha que todos conocieron, pero jamás pensaron el porqué de mi estado. Yo hoy, ya lo sé y soy feliz, de decir, que superé ese episodio de mi vida.

Como el que estoy en este momento tratando de superar, dormir sin pastillas sin somníferos de ningún tipo. 

 


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